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A través del programa Fondo Impacto, CELIEM ha canalizado capital semilla no reembolsable del SBD y brindado acompañamiento técnico a proyectos productivos en distintas etapas de desarrollo.

Además del impulso a empresas comunales, el programa acompaña el desarrollo de siete marcas territoriales para fortalecer la identidad productiva local.

Un total de 73 proyectos productivos han fortalecido su crecimiento durante el último año gracias al programa Fondo Impacto del Centro Latinoamericano de Innovación y Emprendimiento (CELIEM), una iniciativa que combina capital semilla no reembolsable del Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD) con capacitación y acompañamiento empresarial especializado de CELIEM.

La inversión canalizada asciende a ₡740 millones y ha beneficiado a 36 microempresas nacientes, 17 empresas comunales lideradas por asociaciones de desarrollo comunal, 15 pymes sostenibles con proyectos innovadores o verdes, y cinco consorcios pymes.

Como agencia operadora del SBD, CELIEM creó Fondo Impacto para ampliar las oportunidades de financiamiento y fortalecimiento empresarial de emprendimientos, pymes y organizaciones comunales. Durante el último año, el programa ha contribuido a mejorar el desempeño de los proyectos seleccionados no solo mediante recursos económicos, sino también mediante procesos de formación y asesoría adaptados al nivel de madurez y experiencia emprendedora de cada participante.

“Hemos procurado seleccionar, acompañar e impulsar iniciativas empresariales, especialmente en zonas de menor desarrollo, mediante tres fondos orientados a apoyar propuestas en diferentes niveles de evolución. En fase inicial, con Fondo Impacto Territorio/Empretec, buscamos que las empresas consoliden su base productiva y se establezcan como unidades productivas formales. Con Fondo Impacto Asociativo, impulsamos consorcios pymes y empresas comunales para fortalecer su competitividad, productividad e impacto territorial. Y, en modelos de transformación productiva, mediante Fondo Impacto Sostenible, aceleramos pymes con personería jurídica para que transformen sus modelos de negocio hacia esquemas sostenibles con alto potencial de crecimiento”, expresó Luis Álvarez Soto, Director Ejecutivo de CELIEM.

Integrar capacitación y acompañamiento empresarial a la inversión de capital semilla es uno de los pilares estratégicos del programa. Por ello, CELIEM ha ajustado sus modelos de formación a las características de cada segmento productivo: desde grupos ubicados en zonas rurales con brechas tecnológicas que dificultan el acceso a recursos virtuales, hasta pymes con proyectos sostenibles que requieren acompañamiento más robusto en innovación, gestión y sostenibilidad.

Los espacios de formación incluyen desde herramientas iniciales para mejorar el modelo de negocio, investigar mercados y construir planes de negocio, hasta acompañamientos empresariales en mercadeo, innovación, planificación estratégica, formalización empresarial y desarrollo de nuevos productos.

Capital semilla para empresas comunales

Uno de los aportes más relevantes del programa ha sido abrir oportunidades para proyectos productivos impulsados por asociaciones de desarrollo, mediante la creación y fortalecimiento de empresas comunales. Este segmento no había sido tradicionalmente atendido con capital semilla del SBD, pero a través de Fondo Impacto se logró canalizar recursos para apoyar este tipo de iniciativas.

En total, se han creado y acompañado 17 empresas comunales que, además de recibir capital semilla, han fortalecido sus modelos de negocio, estructuras de gobernanza y estrategias de comercialización. Estas acciones buscan impulsar un crecimiento sostenido, generar mayores ingresos y utilidades, y facilitar que los recursos sean reinvertidos en proyectos y obras comunales. De esta forma, las empresas comunales contribuyen al desarrollo de sus territorios e impactan actualmente a más de 30 mil personas.

Algunas de estas empresas comunales operan como restaurantes, cafeterías o iniciativas de turismo rural en territorios como Ngäbe en Osa, Caño Negro, Atenas, Nicoya, Monteverde, Paquera y San Carlos. Además de generar ingresos para proyectos comunitarios, están creando empleo local y convirtiéndose en motores de reactivación y dinamismo económico.

Desarrollo de marcas territoriales

A partir del valor productivo identificado en varias comunidades y del potencial de las empresas comunales para dinamizar la economía local, CELIEM implementó estrategias de marcas territoriales en siete comunidades beneficiadas, utilizando la metodología japonesa de branding territorial OVOP (One Village, One Product).

Esta herramienta permite identificar un producto o servicio representativo de la zona, con capacidad para atender la demanda local y proyectarse hacia mercados externos sin perder su identidad. También promueve la cultura, las tradiciones y los atributos propios de cada territorio para atraer visitantes y consumidores. Bajo este enfoque, líderes comunales y emprendimientos locales trabajan de forma articulada para construir encadenamientos productivos, propiciar el surgimiento de nuevos negocios y empleos, fomentar el turismo rural y posicionar a cada comunidad como una marca territorial reconocida en el país. Estas estrategias están permitiendo que las comunidades rurales evolucionen hacia un modelo empresarial conjunto entre la empresa comunal y los emprendimientos locales, generando un impacto superior al previsto inicialmente con la inversión de capital semilla.

Las pymes, emprendimientos y empresas comunales que deseen ser parte de Fondo Impacto pueden seguir las redes sociales de CELIEM en Facebook o Instagram para conocer las próximas convocatorias, requisitos, categorías y sesiones informativas disponibles para orientar el proceso de postulación.

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