Más de 4 mil fincas avanzan hacia una ganadería más sostenible y resiliente en Costa Rica
NAMA Ganadería alcanza unas 200 mil hectáreas con prácticas dirigidas a mejorar la productividad, conservar suelos y agua y preparar las fincas ante eventos climáticos extremos.
Periódico Mensaje
Ganadería NAMA. Las fincas incorporadas a NAMA Ganadería aplican prácticas orientadas a mejorar la productividad, el manejo de los recursos naturales y la capacidad de adaptación ante condiciones climáticas adversas.
Más de 4.100 fincas ganaderas de Costa Rica, que abarcan aproximadamente 200.000 hectáreas, implementan actualmente medidas orientadas a producir de manera más eficiente y enfrentar los efectos de condiciones climáticas adversas.
Las acciones forman parte de NAMA Ganadería, iniciativa que promueve cambios en los sistemas productivos para aumentar la productividad y los ingresos, al mismo tiempo que busca reducir emisiones y mejorar el manejo de los recursos naturales.
Entre las prácticas impulsadas se encuentran el mejoramiento de los suelos, la conservación y uso eficiente del agua, la incorporación de árboles a los sistemas productivos y otras tecnologías destinadas a fortalecer la capacidad de las fincas para responder a períodos de sequía o exceso de lluvias.
Este aspecto adquiere relevancia ante fenómenos como El Niño, debido a que las variaciones en las precipitaciones pueden disminuir la disponibilidad de agua y forraje y afectar directamente la productividad y los ingresos de las familias ganaderas.
Reservorio. Los reservorios de agua constituyen una herramienta para que las fincas ganaderas enfrenten períodos de sequía y mantengan disponibilidad del recurso para los animales durante épocas críticas.
De acuerdo con el ministro de Agricultura y Ganadería, Juan Gabriel Ramírez Guillén, la estrategia pretende demostrar que la sostenibilidad también puede generar beneficios económicos para las unidades productivas.
“Las medidas impulsadas están orientadas a que las fincas puedan producir más y mejor, utilizar eficientemente sus recursos, reducir costos, conservar sus suelos y enfrentar con mayor capacidad los efectos climáticos extremos”, señaló el jerarca.
Sostenibilidad abre oportunidades de financiamiento
El siguiente desafío será convertir las mejoras ambientales y productivas alcanzadas en mayores oportunidades de financiamiento, incentivos y acceso a mercados diferenciados para los productores que adopten prácticas sostenibles.
Finca NAMA. La implementación de medidas NAMA incluye mejoras en el manejo de las fincas y sus sistemas productivos, con el propósito de conservar los recursos, aumentar la eficiencia y reducir el impacto ambiental de la actividad ganadera.
Una finca que conserva agua mejora sus suelos, incorpora árboles, incrementa su productividad y reduce sus emisiones puede contar con mejores condiciones para demostrar su desempeño ambiental y productivo.
De esta manera, NAMA Ganadería busca vincular tres aspectos que resultan determinantes para el futuro del sector: producción de alimentos, adaptación al cambio climático y rentabilidad de las fincas, especialmente frente a escenarios en los que los eventos extremos pueden comprometer la disponibilidad.