Más de la mitad del estudiantado universitario estatal se financia con becas
Para el 38,5% de la población matriculada en la UCR, el TEC, la UNA, la UNED y la UTN, este beneficio constituye su único apoyo económico.
Periódico Mensaje
Imagen con fines ilustrativos tomada de nuestros archivos
El 52,9% del estudiantado de las cinco universidades públicas de Costa Rica financia su carrera con becas universitarias, según el estudio Caracterización de la Población Estudiantil Universitaria Estatal 2025, que el Consejo Nacional de Rectores (Conare) presentó este 30 de junio. Para el 38,5% de esa población, la beca es el único recurso económico disponible para sostener sus estudios, en un contexto donde los ingresos promedio de los hogares del estudiantado se ubican por debajo del promedio nacional.
La investigación representa a 115.570 estudiantes matriculados en el primer ciclo lectivo de 2025 en la Universidad de Costa Rica (UCR), el Tecnológico de Costa Rica (TEC), la Universidad Nacional (UNA), la Universidad Estatal a Distancia (UNED) y la Universidad Técnica Nacional (UTN), con base en una muestra de 12.214 personas.
Becas, familia y trabajo
Las becas por condición socioeconómica alcanzan al 44,7% del estudiantado y se consolidan como el mecanismo central de acceso y permanencia en el sistema universitario estatal. El apoyo familiar completa el panorama: el 40,4% recibe ayuda económica de su núcleo familiar para costear sus estudios.
Para Jorge Herrera Murillo, presidente del Conare y rector de la UNA, los datos confirman una urgencia concreta: “La beca es el elemento que permite a los estudiantes permanecer en el sistema. Lo que corresponde ahora es generar acciones conjuntas entre el Gobierno y las universidades públicas para fortalecer los fondos”.
Por su parte Olman Madrigal, investigador de OLaP, atribuyó el crecimiento en el uso de becas a un cambio en la manera como las universidades comunican este beneficio “Las instituciones han fomentado sus sistemas de becas en todas las regiones del país. Eso desmontó el mito de que solicitarlas era algo complicado, que siempre iban a decir no o que exigían demasiados trámites. La simplificación y sistematización del proceso ha permitido que más personas accedan con mayor confianza a este financiamiento”.
Un 22,1% de los alumnos combina la carrera con trabajo remunerado, cifra que marca una caída respecto al 30% registrado en la caracterización anterior. Pese a esa reducción, una parte de la población universitaria aún enfrenta la doble exigencia académica y laboral.
Los datos revelan que las trayectorias universitarias no ocurren en un vacío, el 17,5% del estudiantado es el principal sostén económico de su hogar y el 14,2% tiene hijos o hijas. Además, el 32,4% destina parte de su semana a labores domésticas o de cuido no remuneradas.
Las mujeres representan el 59 % de la matrícula total, frente al 40,5 % de hombres. Entre las estudiantes madres de familia (el 19,1% de las mujeres matriculadas) la dedicación semanal al trabajo doméstico y de cuido equivale a una jornada laboral completa, una carga notoriamente superior a la que reportan los hombres en la misma condición.
Contextos de convivencia
La mitad del estudiantado vive con sus padres durante el período académico. Un 16,8 % reside con otros familiares, un 10,6% habita solo o sola, un 9,9% comparte vivienda con su cónyuge y un 6,4% convive con amistades o compañeros de carrera. Los hogares tienen en promedio 3,59 integrantes (cifra superior al promedio nacional) y en el 44% de esos hogares reside al menos una persona menor de edad.
En el plano tecnológico, el 96% de los estudiantes tiene acceso a internet, el 92,7% dispone de teléfono celular y el 79,3% cuenta con computadora portátil. Sin embargo, solo el 44,4% dispone de un espacio exclusivo para estudiar en su lugar de residencia; el 64% tiene escritorio y el 66% cuenta con una silla apropiada, lo que evidencia condiciones desiguales pese a la alta conectividad. Entre quienes carecen de internet en el hogar, las principales razones son el costo del servicio o de los equipos y la ausencia de cobertura en algunas zonas del país.
Además, el presidente de Conare señaló que el estudio retrata a una población con características particulares. “Muchos son la primera persona en su familia en acceder a la educación superior, tienen alta vulnerabilidad económica y en sus hogares no cuentan con espacios, silla ni escritorio para estudiar. Ahí es donde los apoyos universitarios, como bibliotecas y plataformas educativas, se vuelven determinantes para que puedan concluir con éxito”, dijo Herrera.
Si usted dese conocer los resultados completos del estudio, puede acceder al sitio web del Observatorio Laboral de Profesiones (OLaP).