El Centro Latinoamericano de Innovación y Emprendimiento (CELIEM) propuso una ruta nacional para simplificar la formalización empresarial mediante la integración de trámites, impuestos y contribuciones de seguridad social. La iniciativa forma parte del informe Valoraciones y sugerencias para la formulación de una estrategia nacional de promoción de la formalización empresarial y busca facilitar que más negocios ingresen a la formalidad y se mantengan en ella.
La propuesta responde a un escenario de alta informalidad. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Microempresas de los Hogares (ENAMEH 2025), en Costa Rica operan más de 494 mil microempresas: el 73,9% son unidades unipersonales, el 61,1% no está inscrito ante ninguna instancia pública y otro 61,1% carece de aseguramiento para la persona propietaria. El empleo informal en estas unidades productivas alcanza el 96,8%.
El Informe Nacional GEM 2025-2026 también evidencia dificultades para sostener los negocios en el tiempo: aunque el país registra una actividad emprendedora naciente dinámica, solo el 6,3% logra consolidarse como negocio establecido con más de 42 meses de operación.
La falta de rentabilidad y las dificultades administrativas explican, en conjunto, más de un tercio de los cierres. Además, estudios previos de CELIEM indican que más del 55% de las mipymes considera las cargas sociales un obstáculo y que el 44% califica la formalización como un proceso engorroso.
Para CELIEM, el país no necesita crear un sistema desde cero, sino articular las normas y herramientas existentes en una ruta gradual, ágil y sostenible para las mipymes. El desafío central es superar la fragmentación institucional y ofrecer a las empresas un proceso claro desde su creación hasta su consolidación.
La articulación del monotributo y una ruta única permitirían reducir los costos de cumplimiento, ampliar el acceso a la seguridad social y al crédito, y crear mejores condiciones para la productividad.
En un foro organizado recientemente por la Cámara de Comerciantes Detallistas y la OIT, CELIEM y otros representantes del sector empresarial analizaron los desafíos de la formalización. En ese espacio, Luis Álvarez Soto, director ejecutivo de CELIEM, se refirió a la propuesta de la Presidencia de la UCCAEP: “Reactivar una estrategia nacional de transición a la formalidad va en la dirección correcta. Los registros tributarios y de seguridad social ya muestran que los trámites y, sobre todo, los costos de permanecer en la formalidad son barreras importantes para las empresas. Ese es uno de los principales retos que el país debe resolver”.
“Hoy cada empresa debe descifrar por sí misma la institucionalidad. Debemos avanzar hacia un modelo en el que las instituciones coordinen, resuelvan y faciliten el ingreso a la formalidad”, agregó Álvarez Soto.
Una ruta de cuatro etapas
La propuesta concibe la formalización como una estrategia de desarrollo empresarial y plantea cuatro etapas que el Estado deberá articular:
Identidad y registro básico: comprende la elección entre persona física o jurídica, la inscripción tributaria inmediata, el registro patronal ante la CCSS, la póliza de riesgos del trabajo del INS y la acreditación PYME o PYMPA en el Sistema de Información Empresarial Costarricense (SIEC).
Habilitación operativa: contempla la estandarización de los requisitos de uso de suelo, los permisos sanitarios de funcionamiento y las patentes municipales, mediante trámites simplificados y formularios únicos en todo el territorio nacional.
Consolidación productiva: facilita el acceso a servicios bancarios empresariales, firma digital, crédito del Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD), compras públicas, asistencia técnica y redes de valor.
Crecimiento y transición gradual: establece una reducción progresiva de incentivos para acompañar el tránsito hacia categorías superiores, sin variaciones abruptas en las cargas tributarias y sociales conforme la empresa incrementa sus ventas y su nivel de empleo.
Un monotributo para simplificar el cumplimiento
Como componente central de la ruta, CELIEM propone un monotributo inspirado en experiencias de Brasil y Uruguay y respaldado por las posibilidades de la Ley N.º 10.512.
¿Qué resolvería? La fragmentación que obliga a realizar gestiones separadas ante el Ministerio de Hacienda, la CCSS, el INS y la municipalidad correspondiente. El esquema también reduciría costos de cumplimiento, mejoraría la previsibilidad financiera y ampliaría la protección social.
¿Cómo funcionaría? Mediante una cuota unificada, con calendario y liquidación coordinados, gestionada desde el Sistema de Información Empresarial Costarricense (SIEC) del MEIC como expediente único. El mecanismo integraría la recaudación del Régimen de Tributación Simplificada —o las tarifas escalonadas de renta e IVA— con las contribuciones ajustadas de seguridad social previstas en la normativa vigente.
CELIEM instó al MEIC, el Ministerio de Hacienda, la CCSS, el INS y los gobiernos locales a acordar e implementar una hoja de ruta común. Para la organización, una coordinación efectiva permitiría convertir la formalización en una oportunidad de crecimiento, productividad e inclusión social, especialmente para las mipymes.