Nosara marca un precedente nacional: la Corte respalda el primer modelo de construcción de Guanacaste diseñado para crecer en armonía con la naturaleza
Tras seis años de disputa judicial, entra en vigencia el reglamento impulsado por la asociación conservacionista de Nosara (NCA) y la comunidad para proteger los recursos naturales, ordenar el crecimiento y preservar la esencia que convirtió a Nosara en un destino único.
La decisión abre una conversación clave para las zonas costeras de Costa Rica: cómo recibir inversión y desarrollo sin comprometer los ecosistemas, el agua y la calidad de vida de sus comunidades.
Periódico Mensaje
Durante años, muchas comunidades costeras de Costa Rica se han enfrentado a una misma pregunta: ¿es posible crecer, recibir inversión y desarrollar infraestructura sin perder la naturaleza y la identidad que hicieron valioso ese territorio? Hoy, Nosara ofrece una respuesta.
La Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia dejó en firme el Reglamento Temporal para las Construcciones en Nosara, una herramienta impulsada por la asociación conservacionista de Nosara (NCA) junto con la comunidad, diseñada para ordenar el crecimiento y asegurar que el desarrollo avance en equilibrio con la naturaleza.
La resolución pone fin a un proceso judicial de seis años que retrasó la implementación del reglamento aprobado por la Municipalidad de Nicoya en 2019 y marca un precedente de alcance nacional: por primera vez, una municipalidad establece reglas específicas sobre cómo debe crecer el desarrollo constructivo de un territorio con el objetivo de proteger sus ecosistemas, recursos naturales y capacidad ambiental.
"Esta resolución representa mucho más que el cierre de un proceso judicial. Es la confirmación de que las comunidades pueden construir una visión compartida sobre su futuro y establecer reglas que permitan que el desarrollo ocurra sin comprometer los recursos que sostienen su calidad de vida. Nosara demuestra que desarrollo y conservación no tienen por qué estar enfrentados”, explica Marco Villegas, representante de NCA.
El reglamento nace como una respuesta a los desafíos que hoy enfrentan múltiples comunidades costeras del país, especialmente en Guanacaste, donde el acelerado desarrollo inmobiliario ha generado una creciente presión sobre los recursos naturales, el acceso al agua, la biodiversidad, el paisaje y el equilibrio entre la comunidad local y el crecimiento económico.
Sus disposiciones establecen reglas claras para las nuevas construcciones, entre ellas:
Las edificaciones ubicadas dentro del primer kilómetro posterior al Refugio Nacional de Vida Silvestre Ostional no podrán superar los nueve metros de altura, mientras que en los siguientes cuatro kilómetros el límite será de doce metros.
Las luces exteriores deberán ser de bajo voltaje y no podrán ser visibles desde la playa, con el objetivo de reducir la contaminación lumínica y proteger los ecosistemas costeros.
Solo podrá construirse en un máximo del 50% del área total de cada lote.
Toda nueva construcción deberá contar con sistemas adecuados para el tratamiento de aguas residuales.
Estas medidas buscan garantizar que el crecimiento de Nosara ocurra dentro de la capacidad ambiental del territorio, protegiendo los recursos naturales, la disponibilidad de agua, la biodiversidad y la calidad de vida de quienes habitan la zona.
Desde el inicio de este caso, NCA participó como coadyuvante en defensa del interés público y la conservación junto con la Municipalidad de Nicoya, el Estado, el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) y otros actores en el proceso judicial iniciado por la empresa JBR Capital Ventures, propiedad de un desarrollador extranjero, hotelero y corredor de bienes raíces.
Más allá del resultado legal, la entrada en vigencia del reglamento convierte a Nosara en un laboratorio sobre cómo las comunidades costeras pueden crecer sin perder aquello que las hace únicas y plantea una conversación de interés nacional sobre el futuro del desarrollo en las zonas costeras de Costa Rica.
"Nosara no es solamente un caso de éxito. Es una muestra de que las comunidades pueden organizarse, participar en la construcción de su futuro y establecer reglas claras para que el desarrollo sea sostenible. Este reglamento no busca detener la inversión; busca darle dirección, generar seguridad jurídica y asegurar que el valor natural que atrae a las personas a este territorio pueda existir también para las próximas generaciones”, menciona Villegas.
La resolución de la Sala Primera cierra uno de los procesos judiciales más relevantes relacionados con el ordenamiento territorial y el desarrollo sostenible de Nosara. Con el proceso concluido, NCA hace un llamado a la Municipalidad de Nicoya a garantizar la correcta aplicación del reglamento y fortalecer las labores de supervisión constructiva, en beneficio de toda la comunidad.