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Vecina de barrio Condega de Liberia preserva la gastronomía guanacasteca

Doña Magdalena Angulo Martínez utiliza las hojas de quelite para elaborar el ajiaco, un platillo regional que también contiene carne de cerdo, arroz, dulce y olores. Fotografía: Surielly Jiménez Angulo.

En la Ciudad Blanca una mujer destaca como pilar fundamental en la preservación de la gastronomía guanacasteca gracias a la combinación de una excelente cuchara junto con el uso de ingredientes propios de la provincia en cada receta.

Vecina de barrio Condega, en pleno centro de Liberia, el nombre de Magdalena Angulo Martínez es sinónimo de un legado cultural que aún se mantiene vivo a pesar de los embates de la cultura de los alimentos ultra procesados muy alejados de las tradiciones ancestrales la cultura chorotega autóctona.

De verbo fácil y una memoria prodigiosa que guarda en su cabeza hasta el último detalle de los ingredientes de las recetas locales, doña Magdalena -de 71 años- se ha constituido por derecho propio en un referente cuando se trata conocer el detalle de la cocina guanacasteca.

“La verdad es que aprendí todas estas cosas viendo a mis propios familiares, son temas que uno va conociendo poco a poco, luego complementé con algunos cursos en el Instituto Nacional de Aprendizaje”, explica esta liberiana de pura cepa.

La gastronomía guanacasteca destaca por una gran cantidad de platillos que preservan costumbres gastronómicas ancestrales. Fotografía: Surielly Jiménez Angulo.

Vinculada a la Casa de la Cultura de Liberia durante más de 30 años -en los últimos tiempos en calidad de tesorera- ella ha impartido una numerosa cantidad de talleres relacionados con la cocina guanacasteca labor didáctica que ha realizado para grupos organizados y visitado centros educativos espacios donde las nuevas generaciones aprendieron a degustar sus platillos.

“Hace poco me invitaron a la Escuela Aplicación Alba Ocampo en Barrio Los Ángeles de Liberia donde le llevé a los niños un picadillo de chilote; además, un ajiaco y vi cómo hacían fila para comer. Pienso que el Ministerio de Educación debería fomentar más este tipo de actividades porque he visto que a los chiquitos y jóvenes les atrae mucho estos temas”.

Las instalaciones de la citada Casa de la Cultura han sido el campo donde decenas -incluso tal vez centenas- de alumnos aprendieron con ella el arte de cocinar cajetas de coco o de leche o incluso los piñonates que se elabora con tiritas de papaya verde en almíbar, entre una enorme variedad de recetas.

Magdalena Angulo Martínez, vecina de Barrio Condega de Liberia, ha dedicado toda una vida a la preservación del arte culinario de la provincia. Fotografía: Surielly Jiménez Angulo.

“En mi caso he tenido el honor de que muchas veces el Ministerio de Cultura ha venido a Liberia a grabarme en vídeos y documentales para ver cómo elaboro los platillos de Guanacaste como el rompope, pero no leche de caja, sino directo de la vaca o el chicheme hecho de maíz pujagua y dulce de tapa”.

Como parte de la junta directiva de la Casa de la Cultura ocupó el cargo en la Tesorería hasta que el año pasado decidió dar un paso al costado para ceder el lugar a nuevas generaciones.

“Hace cinco años ganamos el premio “Salvemos nuestro patrimonio”, luego se empezó a remodelar la Casa y el Museo, todo se abrió en mayo pasado, entonces decidí que ya era tiempo de decir adiós”, relata doña Magdalena.

Preservando la tradición

Carlos Arauz, investigador de las costumbres y tradiciones de Guanacaste, señaló que para preservar la gastronomía criolla es necesario que “haya mayores esfuerzos sostenidos en difusión y divulgación en las comunidades en consonancia con un mayor estímulo de inversión en este campo con iniciativas reales”.

“Es necesario financiar el establecimiento de este tipo de gastronomía con un esfuerzo sostenido porque los procesos de globalización en todas partes son muy agresivos y pueden minimizar fácilmente la cultura gastronómica local”, precisó Arauz.

Para el experto es muy importante que las entidades locales y regionales integren en sus iniciativas programas y charlas sencillas sin mucha complicación, pero “precisos en la nomenclatura y detalles de los componentes en escuelas, asociaciones y clubes para realizar actividades con cierta periodicidad”.

Por su parte, Vera Beatriz Vargas León, exviceministra de Cultura, docente universitaria y profesional en gestión cultural y administración pública, afirmó que la cocina tradicional de Guanacaste reúne una serie de virtudes que han permitido a lo largo de muchas generaciones contribuir con la construcción, protección y fomento de un patrimonio cultural asociado a la cocina de la provincia.

“Hoy en día vemos que hay más presencia de comidas rápidas dada la dinámica económica que vive Guanacaste, pero el desafío de proteger la cocina tradicional, esas herencias de platillos y recetas propias de la provincia, no es de ahora, pues en otros momentos de la historia, las diversas poblaciones que han llegado han traído sus tradiciones, culinarias, levantando restaurantes propios de su lugar de origen como Perú, México, Italia y China para algunos ejemplos”, afirmó Vargas quien se desempeñó como gestora cultural durante 25 años.

Vargas León destacó que a pesar de la creciente presencia de comercios de comidas rápidas en la provincia los guanacastecos continúan consumiendo la gastronomía local gracias a la diversidad de “ofertas de cocina que han venido a enriquecer la dinámica comercial, ofreciendo gustos y sabores para quienes visitan la provincia”.

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