Madres guanacastecas lideran iniciativa que impulsa su desarrollo en Reserva Conchal
En el marco del Día de la Madre, Reserva Conchal reconoce a mujeres que encuentran en el trabajo y el aprendizaje nuevas oportunidades para crecer.
Las historias de Carolina Canales, Filenia Espinoza y Claudia Moreno reflejan distintas formas de construir bienestar para ellas y sus familias.
Periódico Mensaje
Cada mujer vive la maternidad de una manera distinta. Para algunas, esta etapa también trae nuevas metas, decisiones y responsabilidades que se suman a su vida personal y laboral. En el marco del Día de la Madre, Reserva Conchal quiere reconocer a mujeres guanacastecas que, desde sus propias historias, continúan aprendiendo, trabajando y construyendo oportunidades para ellas y sus familias.
Carolina Canales, Filenia Espinoza y Claudia Moreno son tres de ellas. Ellas lideran la Huerta Najui, una iniciativa que les ha permitido adquirir conocimientos, asumir nuevas responsabilidades y desarrollar habilidades en un espacio de trabajo que también ha acompañado distintos momentos de sus vidas. La huerta produce vegetales, hierbas aromáticas y flores comestibles para los restaurantes del complejo, bajo prácticas agroecológicas y con un modelo que incorpora el aprovechamiento de recursos de la operación.
Para Filenia, este trabajo llegó acompañado de una nueva meta: terminar sus estudios. Hoy combina su jornada laboral con las clases para concluir el bachillerato y continúa preparándose para lo que quiere alcanzar en los próximos años. También valora poder aportar a la economía de su hogar y tener la posibilidad de responder a las necesidades de sus hijas desde su propio trabajo. Es una satisfacción cotidiana que, para ella, representa un paso más dentro de su crecimiento personal.
“Ahora, si quiero algo, puedo comprarlo. Y si mis niñas quieren algo, también puedo comprárselo”, relató con satisfacción.
La experiencia de Claudia también ha estado marcada por el aprendizaje. Cuando llegó a la huerta, la agricultura era un campo nuevo para ella. Con el tiempo adquirió conocimientos sobre siembra, riego y manejo de cultivos, y asumió nuevas responsabilidades dentro del proyecto. Hoy reconoce que el trabajo le ha permitido conocer capacidades que no había tenido la oportunidad de desarrollar y fortalecer la confianza con la que enfrenta nuevos retos.
“Me ha ayudado a crecer como persona”, contó Claudia al referirse a su experiencia en la huerta.
Por otro lado, Carolina encuentra una parte importante de su motivación en su familia. Su trabajo le ha permitido construir estabilidad para su hogar y, sobre todo, transmitirles a sus hijos valores que considera fundamentales: la responsabilidad, la constancia y la confianza en que siempre vale la pena intentarlo. Después de varios años en la Huerta Najui, reconoce que también ha ganado seguridad en sus propias capacidades y una nueva manera de mirar todo lo que puede lograr.
“Mis hijos saben que la palabra rendirse no existe. Creen en el ‘sí se puede’”, relató Carolina.
Aunque sus experiencias son diferentes, las tres comparten las ganas de seguir adelante sin dejar de lado sus propias metas. Para Filenia puede ser terminar sus estudios; para Claudia, aprender un oficio nuevo; y para Carolina, seguir creciendo en su trabajo. Son objetivos distintos, pero todos hablan de la importancia de contar con espacios donde una mujer pueda seguir creciendo mientras construye la vida que quiere para ella y su familia.
La Huerta Najui forma parte de las iniciativas que Reserva Conchal desarrolla con mujeres de comunidades vecinas. El proyecto combina producción agroecológica, capacitación y economía circular, mediante el uso del compost generado por la operación para enriquecer los cultivos. También cuenta con el desarrollo de flores comestibles como parte de la diversificación de su producción.
Para Reserva Conchal, iniciativas como esta representan una forma de acompañar el desarrollo de las personas desde sus propias capacidades e intereses. La organización busca generar espacios donde las mujeres puedan aprender, asumir nuevos retos y encontrar herramientas que les permitan continuar con sus proyectos personales y profesionales.
“Cuando hablamos de apoyar el desarrollo de las mujeres, también hablamos de escuchar sus historias, reconocer sus capacidades y abrir espacios para que puedan seguir creciendo. Carolina, Filenia y Claudia tienen caminos diferentes, pero las une el deseo de aprender, trabajar y construir nuevas oportunidades para sus familias. Para nosotros es muy valioso acompañar esos procesos y ver cómo cada una convierte su trabajo en una parte importante de su proyecto de vida”, expresó Wendy Salazar, Jefa de Sostenibilidad Social de Reserva Conchal.
En el marco del Día de la Madre, el reconocimiento es para Carolina, Filenia, Claudia y para cada mujer que encuentra su propia manera de combinar sus responsabilidades, sus sueños y sus metas. Sus historias no son iguales, ni tienen que serlo. Lo que comparten es la decisión de seguir aprendiendo, trabajando y construyendo nuevas posibilidades para sus vidas y para las personas que forman parte de ellas.