Publicidad
Publicidad

M.Sc. Mía Gallegos

Premio Nacional de Poesía

(III entrega final)

Miguel logra sintetizar varios temas: la identidad cultural, el problema del ambiente, la crítica a la represión. Además, en el tercer poema del libro, hace referencia a los cenotes de Tulum. Aquí cabe señalar que este es una especie de milagro en la península de Yucatán, en México. Son pozas de agua cristalina milenarias, en las que se van formando pozas. Claro, que esta absoluta magnificencia debe conservarse, a pesar de todos los avances tecnológicos en un mundo que necesita volver a la naturaleza, si es que quiere resguardar la especie humana y los ecosistemas. Un fragmento del poema dice así:

Como universos humanos

Yendo y viniendo, sin retroceder,

el viento divide el mundo en no lugares diferentes.

Los cenotes de Tulum, enquistados,

para no olvidar que el agua discurre

en la obstinación de su rutina.

En realidad, en el poemario TODO EN LA NADA, de Miguel Fajardo, hay una construcción lingüística perfectamente consolidada. La sensibilidad del poeta en torno a los desvalidos, los migrantes, esos otros que nadie quiere, esos otros que no caben en  ninguna parte, esos otros empobrecidos, migrantes de todas las latitudes, de todos los colores que deben devolverse a sus países o arbitrariamente a otros y vivir en reservas o en cárceles, en donde no hablan el idioma, solo nos muestra una faceta de nuestro mundo: la de los desplazados que huyen de países donde solo hay gobiernos fallidos, donde cunde la represión o la violencia del narcotráfico. Son los sin patria, los que tienen que despojarse de sus raíces, de su tierra, de su identidad, condenados a ser extranjeros o expatriados, porque nadie quiere a los pobres. Eso se llama simplemente aporofobia.

No existe ningún mandamiento que señale este pecado ingrato. Tan solo el Papa Francisco miró hondamente a este ejército infinito de desposeídos. Los vio. Nos habló del prójimo en desgracia, del sin tierra, el herido, el manchado, el mendigo, el ser paupérrimo, como si todo esto fuera delito y no la denigrante ostentación de la riqueza.

Este libro debe llegar a las manos de los pensadores decoloniales. Este libro es un verdadero mapa americano. Este libro equivale a un pergamino. Es un libro que debe estar en los programas de estudio en la secundaria, debe estar en las manos de los científicos sociales, de los defensores del pensamiento americano. Debe caer como una semilla sobre tierra abonada en estos nuestros jóvenes que están prestos a perder su identidad, porque tal vez les hemos robado la esperanza y, con ella, la identidad.

Miguel Fajardo está ahí, de pie, en la provincia de los sonrientes chorotegas, de esos enhiestos afrodescendientes que conocí en la infancia, y que me poblaron la cabeza de historias de aparecidos y de caballos que llegaban sin montura, trotando por el patio de la hacienda Santa Rosa. No es un libro de un meseteño enmontañado, como suelo calificar a veces a mis prójimos. Es un libro que brota de la pampa y, como dice la canción, para que se vuelva.

Publicidad

Recientes