Nicoya: Celebramos 202 años de ser la cuna de la Anexión y el alma de Guanacaste.
Este 25 de julio, Nicoya no solo conmemora un hito histórico que definió la identidad de Costa Rica hace 202 años. Celebramos la vigencia de una decisión soberana que hoy nos permite presentarnos ante el mundo con doble orgullo: como la cuna de la Anexión y como un santuario de vida y esperanza, la Zona Azul de Iberoamérica.
Periódico Mensaje
La Anexión del Partido de Nicoya en 1824 fue mucho más que un acto administrativo; fue una declaración de convicciones. De libertad, de paz y de trabajo. Un pueblo que, pudiendo haber elegido otro destino, decidió unir su suerte a la de una nación joven y llena de sueños. Con esa decisión, Costa Rica no solo ganó territorio; ganó cultura, identidad y alma.
Dos siglos después, esas mismas convicciones siguen vivas en los rostros de nuestros centenarios, transmitidas de padres a hijos como el legado más preciado que un pueblo puede heredar. Guanacaste ha cumplido con la patria que juró amar, honrar y defender. Costa Rica nos dio una nacionalidad; nosotros le aportamos identidad.
Como Gobierno Local, una de nuestras prioridades más importantes es la preservación de la longevidad de nuestra gente; entendida como el tejido delicado de costumbres que han moldeado un bienestar que trasciende lo monetario y se aloja en lo cotidiano: en la dieta basada en el maíz, en el agua enriquecida por nuestra tierra, en la movilidad con propósito y en el sólido apoyo familiar y la espiritualidad. Pilares que nos posicionan como una de las cuatro regiones más longevas del planeta.
Por ello, Nicoya Azul es para esta Administración mucho más que una denominación de origen. Es un reconocimiento al legado histórico y sociocultural de nuestra población, y el eje de nuestra visión de desarrollo: equilibrado, respetuoso e inspirado en lo que siempre hemos sido. Nuestra misión es modernizar Nicoya sin desconectarla de sus raíces.
Hoy honramos a los hombres y mujeres que en 1824 eligieron ser costarricenses, y que con esa decisión nos enseñaron que la mayor riqueza de un pueblo es su propia gente.