Publicidad
Publicidad

Hace algunos años trabajé en la hacienda El Pelón de la Bajura ubicada en el cantón de Bagaces.

Ahí tuve compañeros de la talla de Jorge Álvarez Rivas, Rolando Elizondo Jimenez, Manuel Ríos (Padre), Juan Elizondo, y muchos más, como si fuera poco tuve el honor de tener a mi padre como compañero de trabajo.

Los dueños de la hacienda eran don Carlos González y sus hijos, el administrador era el conocido Toño Loaiciga.

Era un pequeño pueblo rural, tenía su escuela cuyo mantenimiento corría por cuenta de la Hacienda, tenía una buena plaza de deportes, salón comunal, su comisariato, etc etc.,

En ese tiempo vivían en el Pelón de la Bajura más de doscientas personas que no pagaban casa, ni luz ni agua.

Don Carlos Gonzáles daba transporte gratuito a los jóvenes que venían a estudiar al Instituto de Guanacaste en Liberia.

Su producción se dividía en dos grandes campos, el agrícola y el ganadero, grandes sembradíos de arroz impresionaban cuando vestían la campiña de un enorme verdor, arroz que la hacienda cosechaba y procesaba ahí mismo.

No recuerdo haber visto a ninguno de los Arias husmeando por ahí, pues ni parientes son de los González.

Ahí nace el arroz Tío Pelón, orgullosamente guanacasteco que abastece el mercado nacional y más allá.

A raíz de una desbocada lucha de un grupo de fanáticos dirigidos por su desquiciado líder, la han emprendido contra todo y todos, sin ningún tipo de información y haciendo alarde de una enorme ignorancia.

Ahora hacen un llamado a no consumir arroz Tío Pelón alegando que pertenece a los hermanos Arias, una muestra más de su gran ignorancia.

A esos fanáticos fundamentalistas les voy a informar que los Arias son dueños pero de parte de la producción de azúcar y alcohol en Guanacaste no producen arroz, por lo tanto, lo que no deben consumir es Cacique, Imperial, Pilsen y ninguna bebida alcohólica que se produce en Costa Rica. Tampoco deben usar alcohol para curarse las heridas y beberse el café y el fresco de carambola sin azúcar.

Yo por mi parte, fiel a mi libertad, consumiré el arroz que a mi me ronque consumir, veré los canales de televisión y leeré los periódicos que a mi se me pegue la gana.

Publicidad