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M.Sc. Mía Gallegos

Premio Nacional de Poesía

(II parte)

Machu Picchu

 El tren devora kilómetros desde Ollantaytambo

 hasta Machu Picchu, entre vastas montañas nubosas. 

Machu Picchu se erige con solemnidad como la voz de los ancestros, 

desde las piedras del sueño, 

en la perennidad de las alturas. 

Su vibración energética…

Aquí cito solo el fragmento inicial de dicho poema, que nos sitúa en un espacio geográfico que ha tenido una importancia vital en el mundo incaico. También sobre Machu Pichu escribió Pablo Neruda. Nos habló de las alturas de ese singular lugar que sigue atrayendo a estudiosos y a un sinnúmero de turistas.

Cuando se realizan estudios decoloniales la mirada y el pensamiento se centran en esta parte del mundo: América Latina, Nuestra América o Abya Yala… por una razón muy particular. Desde que aparecen las teorías de Carlos Marx, en las que se estudian las estructuras de las sociedades primitivas, y así en adelante, hasta llegar a la sociedad sin clases (que no ha existido, aunque quizás los primeros pobladores de este pequeño y muy globalizado mundo sí las conocieron). El pensamiento de Mignolo, de Dussel, de Grosfoguel y de Aníbal Quijano nos obligan a situar la atención en esta región del mapa, para observar cómo y por qué el continente llamado América Latina es una construcción.

Entonces, esta América, la nuestra, la colmada de etnias, de nativos, de culturas nahuas, aztecas, de reyes poetas, donde surgió una forma de pensamiento como el Tlacuilo, que no tiene nada que envidiar al pensamiento que se dio en el mundo occidental, entonces, sí, se empieza a desacomodar la idea o, más bien, las ideas en torno al significado que posee en su interior América Latina, con sus lenguas y culturas sepultadas bajo la tierra.

Es ahí cuando el poemario de Miguel Fajardo se vuelve un verdadero pergamino de esa América que debemos reconocer, que debemos mirar con otros ojos. En realidad, se trata de hallar un mundo, sacarlo a flote, para saber verdaderamente quiénes somos.

En la página 9 del ya citado libro de Carlos Fuentes, el escritor señala una verdad que pienso todos conocemos, y señala la fragilidad de nuestros sistemas políticos y económicos. Aunque, a decir verdad, esta fragilidad está presente hoy en todo el Orbe.

Añade, no obstante, Fuentes, una verdad que debemos sostener y apoyarnos en ella fuertemente. Las crisis que vive y ha vivido esta América hispano hablante (y portuguesa también), nuestra herencia cultural ha permanecido. Cito a Fuentes, pues la última parte de este párrafo es elocuente: “La cultura que hemos sido capaces de crear durante los pasados quinientos años, como descendientes de indios, negros y europeos, en el Nuevo Mundo”.

Pero la mirada interior que ve más allá, me indica que es necesario volver a las páginas escritas por Miguel. En el segundo poema del libro, Miguel habla de los problemas ecológicos que nos atormentan, y que nos hacen escuchar la voz de la Madre Tierra, protestando por tanto daño causado al ambiente. El poema ostenta un título que llamó mi atención. 

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