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Los expertos de la UCR priorizan la siembra de árboles con alto valor ecológico, alimenticio y cultural, muchos de ellos en disminución o escasos en la provincia. En total, se contemplan 15 especies nativas de Guanacaste.

Representantes de la Universidad de Costa Rica impulsan la siembra de 50 árboles nativos en la Sede de Guanacaste, como parte de una estrategia de restauración ecológica y mitigación del cambio climático en la provincia

Ante el aumento de sequías, el calor extremo y la pérdida de ecosistemas en Guanacaste, la Universidad de Costa Rica (UCR) apuesta por soluciones basadas en la restauración ecológica. En su sede de Liberia, la institución impulsa la siembra de 50 árboles nativos como parte del Mes del Ambiente que se celebra en junio, una acción estratégica para recuperar biodiversidad y mitigar los efectos del cambio climático.

El proyecto, coordinado entre la Red de Áreas Protegidas, la Unidad de Gestión Ambiental y el Vivero de la UCR, busca revertir la introducción de especies no autóctonas. “Esta mos viendo muchas como melina y caña fístula, que no son propias de la zona. La idea es restaurar la flora y devolverle un carácter más autóctono al paisaje”, explicó Héctor Espinoza Villalobos, regente forestal de la UCR

La siembra se concentrará en los alrededores de una reserva ecológica de aproximadamente 15 hectáreas dentro del campus. Según detalló el biólogo Ricardo Murillo Hiller, de la Sede de Guanacaste, los árboles se ubicarán en un perímetro estratégico para funcionar como zona de amortiguamiento. “Se trata de proteger el núcleo forestal existente y, al mismo tiempo, ir ganando terreno sin generar competencia por luz o recursos con los árboles ya establecidos”, indicó.

El proyecto también contempla la reforestación de sectores internos de la reserva que estaban degradados, fortaleciendo así la conectividad eco lógica.

Más allá de la recuperación del paisaje, la iniciativa tiene un impacto directo en la resiliencia climática.

“Queremos incidir en el microclima de Liberia, donde las temperaturas han aumentado considerablemente”, señaló Espinoza. La siembra de especies nativas permitirá capturar carbono, mejorar la infiltración de agua en suelos compactados por dé cadas de ganadería y generar hábitat para fauna.

Además, el proyecto busca reintroducir especies que han desaparecido localmente. “Algunos de estos árboles ya no estaban presentes en la finca universitaria. La idea es que crezcan, produzcan semillas y se propaguen de forma natural en el tiempo”, explicó Murillo. Ejemplos como el ron ron, el encino de bajura o la caoba forman parte de la estrategia para recuperar funciones ecológicas, atraer fauna y mejorar las condiciones del suelo y del microclima.

Desde la gestión ambiental, también se resalta el valor educativo y comunitario de la iniciativa. “Estos 50 árboles se integran a las zonas de reserva y fortalecen el bosquecito del campus. En una provincia cada vez más afectada por la sequía, es fundamental actuar”, afirmó Kattia Elizondo Orozco, gestora ambiental de la UCR.

Las 15 especies seleccionadas fueron producidas en el vivero institucional, priorizando su valor ecológico, alimenticio y cultural.

Algunas incluso forman parte de esfuerzos de recuperación por su escasez en Guanacaste. Uno de los casos más destacados es el de la Asterocasia peltata, una especie que solo se ha re portado en el Parque Nacional Diriá y que ahora se reproduce en vivero con apoyo del científico Dr. Mario Blanco Coto, especialista en botánica. “Es un trabajo conjunto con la Escuela de Biología para rescatar especies únicas de la región”, explicó Espinoza.

En un contexto de creciente desertificación y presión sobre los recursos naturales, la iniciativa de la UCR de muestra cómo la restauración eco lógica puede convertirse en una herramienta concreta para enfrentar la crisis climática desde lo local.

“Más que sembrar árboles, estamos reconstruyendo ecosistemas y generando condiciones para el futuro de Guanacaste”, concluyó Espinoza

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